lunes, 23 de enero de 2017

EL VERDADERO MAESTRO


        

            Cada vez que me encuentro con los padres de los niños de la catequesis, con los que nos hemos propuesto hacer un proyecto de acompañamiento a los niños,  en su educación en la fe y hemos comenzado por afianzar los valores humanos para poder fundamentar sobre ellos otros valores espirituales, morales…

            Cuando les pregunto cómo les va, siempre obtengo la misma respuesta:  “¡¡Bueeeno, ahí vamos!!”

            Todos coinciden en una cosa: es durísimo el poder mantenerse firmes en la verdad, pues siempre hay algo que les hace claudicar: el cansancio, la presión externa, el mismo corazón, que a veces se quiere imponer sobre la razón…

             Y es que el arte de educar no es cuestión de métodos, sino de equilibrio entre razón y corazón, entre mente y capacidad de expresar lo que se piensa y lo que se siente. 

            Hay por ahí una historia que se la atribuyen a Confucio que se cree que vivió entre el 551 y 479 a.C. y en una de sus obras llamada"Conversaciones familiares", existe un interesante diálogo en torno al aprendizaje:

 

            Cuenta que Confucio, se sentó a descansar y sus discípulos lo rodearon para preguntarle: 

-Maestro, ¿Cómo se las arregla para explicar tan claro y hacer tan sencillo todo lo que siente? Debería ir al emperador y hablarle a ver si él entiende ya de una vez 

-El emperador también hace bellos discursos –dijo Confucio- eso es cuestión de técnica, pero la virtud no consiste en una ténica de expresión.           

            -Pues entonces, envíele su libro de poemas… 

-Esos tres cientos poemas de mi libro se pueden resumir en una sola frase:”Piensa correctamente”, ahí está todo el secreto. 

            -¿Y qué es pensar correctamente? 

-Es utilizar correctamente la mente y el corazón, la disciplina y la emoción. Cuando se desea una cosa, la vida nos guia hacia ella, muchas veces por caminos insospechados. Otras veces nos dejamos confundir, porque esos caminos nos sorprenden y, entonces, creemos que vamos por dirección equivocada; por eso yo dije: déjate llevar por la fuerza de la emoción, pero no pierdas la disciplina de seguir adelante. 

            --)Y usted hace eso?           

-A los quince años, comencé a aprender. A los treinta, pasé a tener la certeza delo que deseaba. A los cuarenta, las dudas retornaron. A los cincuenta años,

descubrí que el Cielo tiene un proyecto para mí y para cada hombre sobre la fazde la Tierra. A los sesenta, comprendí este proyecto y encontré la tranquilidadpara seguirlo. Ahora, a los setenta años, puedo escuchar mi corazón sin que él mehaga salir del camino. 

-Entonces, )qué es lo que le hace diferente de los otros hombres que tambiénaceptan la voluntad del Cielo? 

-Yo procuro dividirla con vosotros. Y quien consigue discutir una verdad antigua

con una generación nueva, debe usar su capacidad de enseñar. Esta es mi únicacualidad: ser un buen profesor. 

            -)Qué es un buen profesor? 

-El que examina todo lo que enseña. Las ideas antiguas no pueden esclavizar alhombre porque ellas se adaptan y adquieren nuevas formas. Entonces, tomemosla riqueza filosófica del pasado sin olvidar los desafíos que el mundo presente nospropone. 

            -Entonces, )Qué es un buen alumno? 

-Aquel que escucha lo que yo le digo, pero adapta mis enseñanzas a su vida y

nunca las sigue al pié de la letra. Aquel que no busca un empleo, sino un trabajoque lo dignifica. Aquel que no busca ser notado, sino hacer algo notable,  

          Pero al hilo de lo que nos cuenta, alguien que es considerado un maestro en el arte de enseñar, nos encontramos a quien es la fuente de la enseñanza y de la virtud: JESÚS. Él no presenta al pueblo un método para dominar los instintos y establecer una disciplina corporal, sino que invita a ser felices con algo que esencial a todos: EL AMOR, algo que todos buscamos, algo con lo que todos nos expresamos y deseamos se nos acoja.

            Jesús tiene en común con Confucio la teoría, pero le aventaja en otra cosa mucho más valiosa: la práctica: su vida se convierte en la mejor explicación de todo lo que dice, de tal forma que cuando queda alguna duda, basta mirarlo y todo queda aclarado.

            Fue lo que le ocurrió con el pueblo: había muchas cosas que sonaban fuertes, otras que no entendían, pero cuando lo veían cómo las vivía, entendían todo y le encontraban pleno sentido.

            Y es que no basta con saber mucho, con tener todas las técnicas; hay que correr el riesgo de vivir y transmitir lo que se vive antes que lo que se sabe. El resto ya impota poco, pues cuando habla el interior, el resto queda iluminado. Esto lo decía Jesús de otra manera:

 

Nadie enciende una lámpara para esconderla o taparla con un cajón, sino que la pone en un candelero para que los que entren vean la claridad.

Tu ojo es la lámpara de tu cuerpo. Si tu ojo recibe la luz, toda tu persona tendrá luz; pero si tu ojo está oscurecido, toda tu persona estará en oscuridad. Procura, pues, que la luz que hay dentro de ti no se vuelva oscuridad. Si toda tu persona se abre a la luz y no queda en ella ninguna parte oscura, llegará a ser radiante como bajo los destellos de la lámpara.”(Lc 11,33-36)

SIGNOS SIN SENTIDO


    Melitón Bruque

 

No hay cosa peor que mantener una cosa sin saber el sentido que tiene ni el porqué de su existencia ni para qué sirve; es algo así como aquel que tiene la manía de ir recogiendo cosas y guardándolas, por si en algún momento puede necesitar de algo y, cuando quiere acordar,  su casa es un mercadillo donde  no cabe un alfiler y no sabe para qué lo quiere ni para qué sirve nada de lo que allí se amontona.

En esa onda nos encontramos a veces con cosas que se mantienen en la vida sin saber por qué ni para qué, pero que están ahí y que en ciertos momentos son un engorro inútil que nos impide hacer otras cosas importantes.

            Estoy pensando en aquella señora que era amante de los animales y de los niños con problemas, ¡Una gran persona!!

            Esta mujer tenía verdadera pasión por los animales; vivía en una casa con un gran huerto y unas hectáreas de terreno baldío en donde podía tener todos los animales que quería y donde, con frecuencia, se veían niños jugando.

La señora tenía un perro dálmata bellísimo, un animal que atraía la atención cada vez que salía con él a darle un paseo.

            Entre las amigas, con las que se encontraba a diario paseando sus perros, empezaron a hablar proyectando hacer una fundación para ayudar a niños desprotegidos y quedaron de acuerdo, poniendo cada una parte de su capital en dicha fundación que llegó a consolidarse y hacer un bien enorme.

Con el tiempo, la fundación se convirtió en una congregación con sus estatutos aprobados por Roma y extendida en todo el mundo.

            En cada casa que se fundaba lo primero que se instalaba era un perro dálmata, era como el signo identificativo de la congregación, de manera que empezaron a hacerse estudios dentro de la congregación sobre el significado y la importancia de la presencia del perro, que en la gran mayoría de casas era un verdadero engorro, pues muchas de ellas no poseían las condiciones que gozaba la de la gran señora fundadora, sino que eran pisos pequeñitos en los que había que preparar una habitación exclusivamente para el perro, de forma que lo que en su inicio no fue más que un pequeño capricho sin importancia alguna de una persona, llegó a convertirse en un signo casi sagrado de una congregación, hasta el punto que, cuando en alguna casa se le ocurrió a la comunidad que la habitaba prescindir del perro, se la acusó de haber perdido el espíritu y el carisma de la congregación.

 

 
            Efectivamente, esto es una caricatura, una exageración y una estupidez… pero no está tan lejos de muchas posturas que se mantienen con cosas secundarias y ridículas y que llegan a hacerse más relevantes que aquello que es fundamental en la vida y en una institución.

jueves, 17 de diciembre de 2015

SEMBRAR SOLEDADES -Meliton Bruque-



Hoy me encontré con un amigo y lo vi que se alegró mucho de verme, más de lo acostumbrado, hasta el punto que me sorprendió bastante y quise rascar un poco en su corazón para que me dijera qué le ocurría; no tuve que insistir mucho y rápidamente abrió su alma para contarme sus pesares: “Murió Leli, como sabes, y ya nada es igual; quisiera cerrar los ojos y amanecer al final del mes de enero; me siento fuera de tiempo, fuera de contexto y fuera completamente de la vida que vivimos; no soporto la mentira en la que nos están obligando a vivir, la prisa con la que vivimos, la indiferencia en la que nos hemos instalado… Leli era para mí mis pies, mis manos, mi vida, mi horizonte; no entendía la vida sin ella y me he quedado completamente desconcertado, como quien llega a un sitio donde no conoce a nadie y te encuentras sin casa, sin dinero y sin tener a qué echar mano. ¿Cómo quieres que esté con alegría en esta navidad?

         Es muy posible que haya entre los que nos escuchan alguien que se encuentre así, que haya llegado a esta situación, pero también es posible que haya muchos otros que vienen andando en un camino que les puede abocar a este mismo sitio y es muy bueno que nos detengamos a examinar nuestra postura, ya que con frecuencia esperamos que nos lo den todo hecho y no nos damos cuenta que cada uno debemos ser constructores de alegría, de felicidad para todo el que nos rodee y de forma especial para aquellos que tenemos más cercanos.

         Invito para nuestra tertulia a escuchar tranquilamente lo que un escritor genial,  Khalil Gibran, en un libro precioso que tiene titulado “El Profeta” en el que le cuenta a sus vecinos sus ideas sobre el matrimonio:

 

         “Vosotros nacisteis juntos, y juntos estaréis también cuando las alas blancas de la muerte pongan fin a vuestros días, pues continuaréis unidos en la memoria silenciosa de Dios. Pero dejad que haya espacio entre los dos. Que pueda el cielo pasar entre vuestros cuerpos. Amad, pero no transforméis el amor en una atadura. Que el uno llene el cuerpo del otro, pero jamás bebáis los dos del mismo vaso. Cantad y danzad, estad alegres, pero que cada uno mantenga su independencia: las cuerdas de un laúd están solas, aunque vibren todas con la misma música. Entregad vuestro corazón, pero no para que vuestro compañero lo posea, pues sólo la mano de la vida puede contener corazones enteros. Permaneced unidos, pero no muy juntos, pues los pilares de un templo están separados. El roble no crece a la sombra del ciprés, ni el ciprés puede crecer a la sombra del roble”.

        
Ciertamente, cuando llegan momentos como éste que se nos avecina, nos puede invadir de forma concentrada, toda la soledad y el aislamiento en el que nos venimos refugiando en nuestra vida y, en consecuencia, de golpe nos encontramos completamente solos e incapacitados para abrirnos a los demás, incluso a los más cercanos que tenemos, como pueden ser los hijos o los hermanos.

EL SAPO Y EL ROSAL


            Con frecuencia funcionamos a base de prejuicios que nos hacemos,  basados en  algo que alguien vino y nos contó, que a su vez le habían contado, pero sin haber sido contrastado jamás en la realidad… Es el caso que justamente en estos días me acaba de ocurrir con alguien que vino a presentarme su problema por el que atraviesa, ante la crisis que nos amordaza.

            Inmediatamente que se enteraron que le había ayudado, alguien vino para contarme un montón de cosas sobre la familia; yo no quise hacerme ningún juicio previo mientras no lo constatase por mi propio ojo: me fui a la casa y después de ver la situación, sentí ganas de irme a la de la persona informante para decirle que no deseo que la vida le haga pasar por la misma situación…

            Esto que ocurre con tanta frecuencia, y que hace que la vida se vuelva una tragedia, ya que a los problemas que vienen por sí solos, se unen los que se fabrican con nuestros chismes y nuestros prejuicios, es exactamente  lo mismo que, constantemente escucho por todas partes, sobre las riquezas de la iglesia y sobre el fallo que cometió tal o cual cura… cosa que podemos trasladar a cualquier otro estamento de nuestra sociedad: maestro, alcalde, policía, artesano, comerciante… y, cuando queremos acordar, ponemos marcos a las personas que luego resulta imposible quitárselos, pues antes de que nos acerquemos a alguien, ya lo estamos juzgando por el marco que le han puesto, sin valorar todo lo bueno que tiene y todo el bien que está haciendo y las posibilidades que tiene.

            Quizás nos puede ayudar a escenificar el hecho una historia muy bonita que anda por ahí por las redes:

 

            Cuenta que había en un jardín un rosal que era la atracción de todo el que paseaba; sus rosas eran las más hermosas y fotografiadas, pero había algo raro: nadie se acercaba a tocar las rosas ni a olerlas, a pesar de que su fragancia era una maravilla.

            El rosal estaba preocupado y sus rosas empezaron a protestarle y pedirle explicaciones. Una de ellas estuvo observando el gesto de la gente cuando intentaba acercarse y veía que todos miraban al suelo y hacían un gesto de asco y de miedo y se retiraban, se lo contó al rosal y todos se dieron cuenta que a su sombra había un enorme sapo, verdoso, pegajoso y feo que repugnaba a la gente.

            El rosal, con todas sus rosas, se indignaron contra el sapo y lo expulsaron de sus alrededores, pues desdecía de su belleza. El pobre sapo avergonzado se retiró pidiendo perdón por las molestias que les había causado.

            Al poco tiempo, las hojas del rosal empezaron a arrugarse con un purgón que las invadió y se pusieron amarillas. Las rosas, antes que abrieran sus capullos, las hormigas los invadían y se secaban y aquel purgón dejó el rosal hecho una verdadera lástima.

            Un día se le ocurrió al sapo pasar por delante del rosal y se paró para mirarlo en la situación lamentable en la que se encontraba y le preguntó qué era lo que pasaba, a lo que el rosal le contestó: hay unas hormigas que me dejan un líquido en mis hojas y en mis flores que nos seca y nos resulta imposible florecer ni vivir.

            El sapo le contestó: “Claro está, tú no quisiste reconocer el servicio que yo te hacía, pues era yo el que se comía esas hormigas, impidiéndoles que te invadieran, pero tú preferiste hacerme desaparecer de tu presencia para que solo brillara la belleza de tus flores, sin darte cuenta que para mantener esa  belleza, tiene que haber otros que han de aguantar la dureza de la vida”.

 

            Y yo no puedo dejar de pensar en toda esa gente que durante mucho tiempo brilló y alardeó de grandeza a costillas del sudor de los demás y del desprecio, haciendo todo lo posible por retirarlos de su presencia y teniendo por un ultraje el sentirlos a su lado. Cuando estos pobres desaparecieron, se le apagó la luz a estos que se creían astros, cuando en realidad nunca lucieron con luz propia y todos sus honores fueron a costillas del sudor de los demás.

lunes, 2 de noviembre de 2015

EL JUEGO DE LOS POLÍTICOS



Estoy seguro que todos oímos y participamos a cada momento en conversaciones en las que el tema de actualidad son los ladrones que se han robado todo lo que había y el disgusto generalizado de ver que nadie devuelve un solo céntimo y todos andan de un lado para otro echándose la pelota, entre jueces y políticos montando el gran espectáculo para el pueblo y, cuando ya parece que la cosa se pone un poco complicada, entonces se ponen a montar escándalos contra la iglesia agrediendo a la gente en sus sentimientos religiosos y de esa manera rebajan la tensión y siguen su juego burlándose del pueblo.

            Me he encontrado por ahí una historia que viene a ser una fotografía de la realidad actual y que la traigo para que ilustre nuestra tertulia de hoy:

Se Cuenta que en los tiempos de los últimos Reyes de Francia, antes de la Revolución Francesa, y durante el "Despotismo", donde el Rey era "El Estado", un funcionario de la corona, Recaudador de impuestos, se acercó a su Rey haciéndole una propuesta para aumentar la recaudación; el funcionario le proponía al rey aumentar la presión sobre los ricos para que pagaran más puesto que tenían más riquezas…

El rey se lo quedó mirando y se sonrió diciendo: “Te agradezco tu fidelidad pero veo que eres muy ingenuo: no, mi querido amigo,

¡A los RICOS no se les puede tocar...! Son mis amigos, y si los enojamos ya no me van a invitar a sus fiestas, francachelas, guateques, bautizos, bodorrios, … a sus negocios. ¿Es que no te das cuenta?  Ellos y nosotros somos la "gente guapa", ¡no les podemos hacer eso!.

Además, piensa despacio: ¿Cuántos RICOS hay en el Reino? ¿Cuánto más podríamos recaudar? No, no, no. ¡Eso ni pensarlo! ¡Eso es un disparate! Además ¿no te das cuenta de que tienen dinero y poder y se nos pueden marchar a otro Reino llevándoselo todo?

De todas formas te agradezco tu preocupación, aunque veo que tú no tienes el conocimiento que yo tengo".

El Recaudador se fue un poco humillado intentando encontrar otra propuesta que agradara al rey y cuando la encontró fue de nuevo a exponérsela: “Vera, majestad, he estado pensando y viendo que en el reino la inmensa mayoría es pobre, sería cuestión de apretarles un poquito y resultaría mucho más grande la recaudación que podríamos hacer…

Cuando se la presentó al Rey, éste contestó casi alterado: “¿a los pobres?  ¡Estás loco amigo mío! Si apenas tienen para comer y se encuentran así porque son unos flojos, unos ignorantes, unos viciosos… con ellos no se puede contar para nada, olvídate! ¡Déjalos tranquilos como están, es mejor no alborotarlos!

. Déjalos como están. Así viven contentos y tranquilos, sin ambiciones. No hay que alborotarlos. Además, ¿No te das cuenta que son ellos los que votan?...

Entonces el funcionario, completamente le preguntó al Rey:

“Majestad, le ruego entonces que me sugiera usted qué puedo hacer para poder recaudar más impuestos para la Corona"

Entonces el rey le dio la solución: "Tienes que apretar más a los de la CLASE MEDIA, a los burgueses, a los profesionales, a los comerciantes, a los académicos, a los científicos, a los músicos, a la mediana burocracia, a los autónomos etc., etc.,etc., ¡A ESOS SÍ!"

El Recaudador contestó: "Pero majestad, si es precisamente a estos a los que les estamos cobrando todo lo que se recauda en el reino. Es a ellos a los que siempre les aumentamos los impuestos. ¡Se nos van a enojar!".

Y el Rey le contestó: "Es posible, pero la CLASE MEDIA tiene algo que las otras clases no tienen, o que muy pocas de ellas tienen: Tienen sueños y ambiciones. Y su mayor sueño es ser RICOS algún día. Por lo mismo estudian y estudian; trabajan, y trabajan, y trabajan… Sí, se van a molestar por tener que pagar más impuestos, pero su sueño es superior a su enojo, y por lo mismo van a seguir estudiando y trabajando con la ilusión de llegar a ser RICOS un día.

Pero tampoco nos conviene que lleguen a ser RICOS porque entonces ¿Quién pagaría impuestos? –Concluyó el funcionario-

¡Exactamente! Tú lo acabas de decir: si los dejamos, se harán ricos y ya no pagarán impuestos, por eso hay que estrujarles para que nunca puedan llegar a serlo.. Recuerda siempre: los POBRES votan, la CLASE MEDIA paga y los RICOS que son los dueños de todo lo que tenemos, nos celebran y nos invitan a sus fiestas".

 

Y yo que me encuentro con esta historia me quedo sorprendido al ver el parecido tan fantástico que tiene con nuestra realidad; Y yo concluyo con algo que no me acabo de aclarar: ¿Cómo es posible que los pobres no nos demos cuenta de la forma que tienen de jugar con nosotros y sigamos manteniendo en el poder a esta banda de buitres?

COMEDIA EN DOS ACTOS.


Acto I

No sé si a alguno de ustedes se le ocurrió detenerse a pensar ante el espectáculo que presentan algunas personas viéndolas como no tienen tiempo para nada ni para nadie, viven tremendamente estresadas, no saben hablar de otra cosa que de dinero, de negocios, de trabajo… Pero lo peor no es eso, es que no dudan en machacar a quien cogen por delante, estrujan a los obreros, no los dejan respirar… y no los ves gozar tranquilamente un día con sus amigos y familiares o participando en alguna tarea comunitaria gratuita y amigablemente.

            ¿Venir a esta vida para para vivir así?  ¿No valorar una alegría que le des a alguien o una sonrisa si es que no está todo tasado por el dinero…?  Jesús cuenta una parábola muy sencilla refiriéndose a alguien que vivía así y termina diciendo: “Tonto, esta noche vas a perder la vida, ¿Quién se va a llevar todo eso que has almacenado?

 

Acto II

            Vamos a traducir la parábola de Jesús acomodándola a una escena imaginaria en la que Dios se encuentra con esta persona a quien vamos a llamar D. Panfleto en el momento que ya se acabaron los trabajos y los quehaceres de este mundo: Le da un mareo y en un momento se encuentra con Dios que vine hacia él con una maleta en la mano, y dirigiéndose a él le sonríe diciéndole:

-¿Usted es D. Panfleto?

-Sí Señor, para servirle.

-¡Vaya, perdóneme por haberme tardado un poquito, es que no encontraba su maleta;

D. Panfleto asombrado preguntó:

-¿Y para qué quiero yo la maleta?

-Bueno –dijo Dios- Es que ya terminó su tiempo y tiene que regresar.

-¡Pero eso no puede ser, cómo puede imaginar! ¡Me quedan un montón de cosas que hacer y yo no tengo preparado nada!

-Lo siento, pero este era su tiempo y usted lo ha empleado en lo que ha querido, ya no hay posibilidad de volver, usted ya salió del tiempo

D. Panfleto desconcertado preguntó a Dios:

-¿Y que trae ahí en la maleta que pesa tan poco?

-Yo, simplemente recogí sus cosas, lo que no le pertenecía lo dejé

-¿Qué ha traído mis cosas? Entonces habrá traído mi ropa, mi dinero, mis negocios, mis recuerdos…?

-Le repito: Yo solo cogí sus pertenencias

-¡Pues eso, lo que es mío: mi dinero, el que yo gané…

-Perdone, eso nunca fue suyo, eso era de la tierra y de los que lo sudaron

A D. Panfleto se le vino el sombrajo encima:

-¿Se habrá traído entonces todos mis recuerdos, los que yo guardaba como algo entrañable?

-Eso nunca le perteneció, esas cosas pertenecen al tiempo.

-Por lo menos me habrá traído mis habilidades, mi astucia, mi…

-Eso nunca fue suyo, fueron las circunstancias las que le dieron las posibilidades para sus estrategias

- ¿Me habrá dejado, entonces mis amigos, mi familia…?

-Tampoco eso le perteneció, todos ellos fueron compañeros de camino

- ¿Me habrá traído a mi mujer, a mis hijos, no?
-Tu mujer, tus hijos fueron un regalo que yo hice a tu corazón, pero no eran tuyos

¡Por lo menos me traerás mi cuerpo!

-¿Tu cuerpo? Eso nunca fue tuyo, eso era polvo de la tierra

-Entonces me habrá traído mi alma.
-¿Desde cuándo eras tú el dueño de tu alma que tanto castigaste?

Entonces el hombre lleno de miedo, le cogió a Dios la maleta y al abrirla se dio cuenta que estaba vacía... Llorando amargamente D. Panfleto se dirigió a Dios diciendo:

-¿Entonces qué he hecho yo en la vida? ¿Me quieres decir que nunca tuve nada?

-Así es, te lo estuve advirtiendo a cada momento, pero te burlabas de mis advertencias y no tuviste otra cosa ni otra meta que reunir dinero, y jamás se te ocurrió hacer feliz a nadie con él; ahora se lo han llevado todo tus enemigos.

 

Moraleja:

La vida es un regalo que se nos hace para que con ella hagamos felices a quienes nos rodean y no para aprovecharnos de ellos.

En la vida somos dueños y responsables de todo lo que hacemos; o dejamos de hacer, eso es lo único que nos pertenece y es como el agua que nos llena las manos: se nos va por todas partes y cada momento es una posibilidad de regar o sembrar vida, o también de matar.
El peor de los fracasos es que no hayamos hecho otra cosa que ganar dinero y al final, solo tengamos eso: dinero, pero sin alguien que recuerde una sonrisa nuestra de cariño. Si el dinero, la riqueza y los títulos o el poder no los empleamos en beneficio del mundo y de los hombres, nuestra muerte será el peor de los fracasos, volveremos con nuestra maleta vacía, o lo que es peor, llena de polillas

martes, 13 de octubre de 2015

MI ÁRBOL DE CAQUI -Melitón Bruque-


   En este mundo que vivimos  en el que  todo ha de tener su respuesta inmediata: tú das el dinero e inmediatamente tienes lo que has comprado aunque esté en el otro lado del mundo; donde el ritmo de la vida es tan acelerado que no se deja tiempo a crecer ni a madurar las actitudes ni las decisiones y, menos aún, a tomar conciencia de las cosas y rectificar.

            Esta forma de ser es muy típica de la juventud actual: las cosas, “Ya y ahora”, pero en sea dinámica vamos entrando todos y no queremos aceptar que, por mucho que corramos la vida tiene su ritmo que es inalterable y cuando lo rompemos queriendo sacar las cosas de su contexto.

La vida es como el árbol de Caqui que tiene mi hermano en su huerto, si no dejas que maduren los frutos, es muy probable que te Aarruguen@ el alma y el entendimiento cuando los muerdes y, es más fácil todavía que las experiencias negativas que te pueden venir hagan que miremos la vida con decepción y desconfianza, pues al final, concluimos que no podemos fiarnos de nadie. Esto es muy normal en el terreno del dinero, del sexo, del trabajo... queremos los resultados inmediatamente y con frecuencia, si no se ha madurado, nos puede resultar amarga la experiencia.

 

Mi amigo Alfonso es un hombre amante de la naturaleza; toda su vida ha vivido en contacto con el campo y es un entendido en árboles y en los ciclos de la naturaleza. Siempre nos dice que no hay mejor universidad que la del campo, solo hay que ser buen alumno y observarlo, pues éste nos enseña a vivir.

Alfonso hablaba con frecuencia a su hijo Juan de todo lo que él sabía, pero el joven había optado por otra forma de vida más pragmática y prefería la inmediatez de las cosas.

Alfonso había plantado un árbol de Caqui en su huerto, pues es una planta de origen japonés que le fascinaba por su estructura y por el fruto y también por las características del árbol.

Juan, su hijo, lo estuvo viendo crecer varios años hasta que, el primero que aparecieron las flores y después el fruto, aquello fue una fiesta para el chaval  y cada mañana iba a observarlo.

Llegó el momento que los caquis estaban gordos como naranjas con un color verde precioso y Juan se mordía las uñas de nerviosismo por meterles mano, a pesar de las advertencias de su padre: “No los toques hasta que estén bien maduros, pues te arrepentirás de morderlos”. Pero el joven  los miraba, los tocaba, los apretaba para que madurasen, hasta que llegó el momento que de tanto estrujarlos habían perdido la tersura y comenzaban a ponerse blandos y hasta caerse del árbol.

Alfonso le había explicado a su hijo todo el proceso y la necesidad de que madurasen y cogieran otro color rosado, pero no pudiendo esperar más, en cuanto comenzaron a coger un color amarillento Juan, con un grupo de amigos, se lanzaron una tarde dispuestos a devorarlos.

La sorpresa fue tremenda: la boca se les arrugó y los trozos que tragaron les produjeron unos vómitos y una diarrea terribles. Se fueron decepcionados del árbol y comenzaron a decir que era el peor de los árboles del huerto y que era un disparate tener un árbol de esos ocupando un espacio en cualquier jardín o huerto de una casa..

 
Y es que es así: la vida no se vive en un día, hay que dejar que vaya madurando cada etapa, pues en ella nos vamos preparando para afrontar la siguiente, si salimos mal parado de una etapa, la siguiente se nos hará tremendamente difícil y hasta insuperable pues no habremos podido encajar los golpes de la anterior, dando por resultado una vida llena de fracasos, de tristeza y de sentido.